Jun
2009
Historias en un tren. Hoy he perdido el hilo.
Normalmente juego en contra de mis pensamientos, y siempre acabo en tablas. Pero a todo esto yo toco madera, no vaya a ser que por una regla de tres nos quedemos los dos en fuera de juego.
Es como mover fichas en un tablero de ajedrez y tirar el tablero, porque sin casillas el juego es mucho más divertido. Y no me encasillo, no, lo hago aunque gane o aunque pierda.
Así como pierdo el hilo lo recupero, pero por la otra punta, y empezamos una nueva batalla. Yo juego con negras, porque no me gustan las fichas de color. Normalmente canto las cuarenta en espadas, vaya usted a saber si en la batalla no tenemos copas.
A todo esto, buenos días, aunque es de noche no pasa nada, siempre dijeron de mi que me anticipaba a la jugada del contrario. Si sale el sol todo volverá a empezar, pero imaginarse un día en el que no sale el sol es ciertamente complicado, porque sino, cuando se pone la luna?
A mi todo me daba vueltas, hasta que un día decidí bajarme del columpio del parque de al lado de mi casa. Estaba oxidado pero aún giraba, tan oxidado como la gente que veo por la calle dando vueltas sin parar. Mire usté, estese un poco quieto y observe que el sol volverá a salir. Una pena que mucha gente no tuviera la oportunidad de mirar tantos colores comibinados y borrosos como yo en tanto tiempo. Todo era verde. También hay que decir que el columpio estaba en el medio del campo. Si estuviese en la ciudad vería lo mismo de siempre, mucho gris moviéndose de lado a lado, o mejor dicho, moviéndose simplemente de lado. La verdad es que no sé porqué me bajé. Quizás esperaba tomar un desayuno compuesto, que no completo.
También he de decir que me gusta componer. Vamos, en casa “con poner” la mesa me llega. Pero lo mío no es eso. “Con poner” una sonrisa a cada pequeño paso que doy me gusta más. Y hablando de sonrisas, nada es más triste que un sonrisa decaída debajo de una nariz roja. Y no hablo de sonrisas en días fríos, sino de esos cuadros de payasos tristes.
He perdido el hilo. El mío es fino y de colores. Me alegra perderlo porque siempre lo pillo de nuevo por otro color. Y como siempre se dice que la vida depende del color con la que la mires, yo lo veo de muchos, luego ya volveré sobre el hilo buscando el que más me guste. Si es que no lo pierdo…
